El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios... Os es necesario nacer de nuevo. - Juan 3:3 y 7.No son pocos los que creen que con el voluminoso saber de la así llamada sociedad informática, tarde o temprano se solucionarán todos los problemas del mundo. En cambio, un conocido norteamericano experto en computación (ordenación) ve las cosas de otra manera y dice: «Si los serios problemas como la pobreza, la guerra, el clima existen, no es por falta de conocimiento nuestro.
La información no es de mucha ayuda en estos tiempos». En realidad, las informaciones sólo tienen valor cuando el receptor las ha comprendido y reacciona correctamente. Esto vale también para este mensaje.
El Evangelio, la Buena Nueva de la gracia de Dios para con los pecadores, es un mensaje que se difundió a lo largo de los siglos, sin que por eso todo el mundo se haya hecho cristiano. A muchos no les sirvió porque "no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron" (Hebreos 4:2).
Nadie puede participar de la vida divina, ni en la tierra ni en el cielo, si no ha nacido de nuevo. ¿Cómo puede uno nacer de nuevo? Reconociendo que es pecador, que necesita un Salvador, que éste desea dirigir su vida. Luego debe arrojarse en los brazos de Jesucristo, aceptándole como su Salvador, y entregarse a él por la fe. Así recibe una nueva vida, es nacido de Dios.
Esto no es un proceso intelectual, aunque no ocurre sin la razón, pero es el acontecimiento espiritual más importante de su vida.

