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Los grandes problemas y su solución

Truena Dios maravillosamente con su voz; Él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos. Detente, y considera las maravillas de Dios. - Job 37:5 y 14.

Un científico incrédulo confesaba: «La existencia de Dios nos vendría bien». Pero como no lo encontró en la punta de su telescopio, con rigor científico rehusaba introducir en sus ecuaciones lo que llamaba «el parámetro de Dios». No es de extrañar que no hallara la solución.

Otro científico, un cosmólogo dice: -La ciencia no puede responder a las preguntas más profundas. En cuanto uno se pregunta por qué hay algo en vez de nada, ha traspasado los límites de la ciencia. Me parece bastante improbable que tal orden venga del caos. Tiene que haber algún principio organizador. En mi opinión, Dios explica el milagro de la existencia: el que haya algo en vez de nada.

Lo que la ciencia no puede darnos, Dios nos lo ofrece. No nos dejó en las tinieblas, se reveló por su Hijo Jesucristo. Si menospreciamos o rechazamos su gran salvación, permaneceremos en la ansiedad.

Pero Dios quiere otra cosa para el lector: quienquiera que usted sea, necesita verdadero amor, y Dios le ama. Necesita el perdón, la paz interior y las certidumbres que Dios le da. Él es más grande que nuestra razón y que toda la ciencia humana. Reconocer la existencia de Dios podría obligar al ser humano a poner su vida en concordancia con las divinas exigencias. Quizá sea esto lo que muchos no quieren.